martes, 10 de enero de 2012

LA ALIMENTACIÓN Y EL HÍGADO

Existe una relación muy estrecha entre lo que ingerimos y como afecta, se comporta, reacciona nuestro hígado.

Un exceso de alimentación obliga a nuestro hígado a realizar un mayor trabajo para poder metabolizarlo, produciéndose una mayor cantidad de grasa a nivel hepático.

Existen factores que nos pueden proteger frente a las afecciones hepáticas como:

- Control del peso corporal.

- Realizar una alimentación correcta y equilibrada.

Aquellos alimentos que provocan mayor trabajo del hígado, pueden ayudar al desarrollo de enfermedades hepáticas.

- El alcohol en exceso hace trabajar mucho más de lo habitual al hígado, para que pueda ser metabolizado.


La parte que no se puede llegar a metabolizar pasa a la sangre y puede afectar a otros órganos importantes, sobretodo al cerebro.

Mi recomendación es no abusar de él.

- Abusar de las grasas y sobretodo si éstas son de origen animal, produce mayor cantidad de bilis y predispone a que se formen cálculos (piedras) en la vesícula biliar.

Ayuda el ingerir cantidades suficientes de fibra en la dieta, para que no se puedan llegar a formar los cálculos, por lo que es muy recomendable el consumo de cereales integrales, legumbres, frutos secos, frutas y verduras.

- Si se consume un exceso de hidratos de carbono de absorción rápida, se producen dos situaciones: lo que necesita el cuerpo se acumula en el hígado como glucógeno hepático y lo que ya no es necesario se convierte en grasa, se acumula en el organismo y dará un mayor trabajo al hígado.



- Dieta con un aporte suficiente de proteínas. Mucho más recomendable de origen vegetal.

El hígado es el encargado de metabolizar las proteínas y si no existen las suficientes pueden fallar sus funciones, porque se aprovechan las proteínas de los músculos y se produce una sobrecarga en el hígado.

- Consumo suficiente de hidratos de carbono, ya que si no se pueden desarrollar por parte del hígado, cuerpos cetónicos.

Os preguntaréis : ¿ Qué puede proteger al hígado?

1. Un alto consumo de antioxidantes por medio de la dieta. Ayuda a la regeneración hepática y "lucha" contra los radicales libres.



2. Dosis altas de vitamina C (es antioxidante), ayuda a metabolizar el colesterol hepático y a la formación de ácidos biliares.


Su carencia puede inducir a la formación de cálculos renales.

Si la persona no tiene vesícula biliar, esta vitamina ayuda a su protección.

3. Controlar la obesidad por medio de una dieta biológica, con predominio de crudos, alimentos de origen vegetal, correcta y equilibrada.

4. Aumentar el consumo de fibra en la dieta.



5. No ayunar después de haber realizado excesos.

Si se realizan estos excesos es mucho más recomendable realizar una dieta baja en grasas, pero con un aporte suficiente de hidratos de carbono de absorción lenta.

6. Realizar una depuración hepática, cada primavera y cada otoño, para así darle un descanso al hígado y reactivarlo para la nueva estación.

Espero que os pueda ser de ayuda.

Gracias por leerme ...